19 jun. 2017

¿Llegás tarde a todas partes y sos poco organizado? 13 claves para organizar tu tiempo


Con la vertiginosidad de esta época el mundo avanza muy rápido, y se multiplican los compromisos, tareas y responsabilidades tanto en el ámbito personal como en el profesional; así que mejor poner un poco de orden con estos sencillos consejos


El mayor activo que tienes como ser humano, es tu tiempo. ¿Te has dado cuenta de eso? No es infinito: se termina. Muchas veces no se le da la importancia que merece, y así les cuesta enfocarse en lo realmente importante y de valor.

Con la vertiginosidad de esta época, el mundo avanza muy rápido, y se multiplican los compromisos, tareas y responsabilidades en el ámbito personal como profesional.

En lugar de ponerte de mal humor y que se acumulen los compromisos, estas trece claves pueden ayudarte a gerenciar tu día de una manera efectiva. Son sencillas, aunque, como en cualquier ejercitación, se requiere de la constancia y la persistencia.


* Lleva tu agenda al día. Cuando está por cambiar el año muchos compran una nueva agenda en papel, o bien utilizan las electrónicas y dispositivos en los móviles y en los programas de Internet. A no confundirse: el sistema que utilices, si bien es importante, no es lo único: hay que ponerlo en acción. Debes volcar todos los compromisos en ella; colocar las alarmas respectivas y agendar en forma inteligente. Por ejemplo, las citas deben contener las referencias mínimas, teléfono y mail (que pueden estar enlazados en el caso de usar el mundo digital), para que no pierdas tiempo buscando esos datos. También agrega una breve referencia al tema a abordar en cada momento.

* Cierra los círculos. Cuando dices algo y no lo haces, el inconsciente deja de creerte y te vuelves menos fiable, no sólo para él, sino para tu interlocutor o las personas con las que te habías comprometido. Sé responsable abriendo y cerrando los temas. No dejes aspectos sin abordar, ya que, al final del día, conformarán una carga muy pesada. Esto redunda en tu energía, que se desgasta mucho más de lo habitual.

* Mantén limpia y ordenada tu bandeja de entrada de correos electrónicos. Hoy es uno de los mayores problemas con que se enfrentan casi todos los trabajadores. La acumulación de mensajes sin procesar es un dolor de cabeza. La solución es sencilla: organízalos de tal forma que, los prioritarios, ocupen determinado lugar; las respuestas inmediatas: procésalas en el momento. Los temas a revisar: agéndalos. Los spam: a la basura. De esta forma, tu catarata de correos estará más controlada. Responde todo, sí o sí, de forma tal que tus interlocutores estén al tanto que has recibido su mensaje.

* Evita sobre-copiar en los emails. Un problema en las organizaciones es que se copia a cualquier cantidad de personas, sin mediar un criterio inteligente de selección. Esto hace más compleja la operatoria del manejo del tiempo de todos. Elige cuidadosamente aquellas personas que, sí o sí, deben estar al tanto de los contenidos.


* Limpia y ordena tu espacio de trabajo. Ya sea que tengas un escritorio en casa, un box en la oficina o un espacio físico temporal, necesitas mantenerlo completamente aseado y en orden. Descarta papeles que ya no utilizas. Haz archivadores inteligentes para conservar sólo lo imprescindible, y bien clasificados. Haz una limpieza general cada seis meses, o menos para mantener todo al día.

* La limpieza, también en tu computador. El orden de los archivos sobre tu disco rígido, o en la carpeta de un servidor corporativo, o en la Nube, requiere de la misma dedicación que tu espacio físico. Lo virtual es como lo real: si accedes y allí adentro es un caos, eso será lo que obtendrás también en tu mente y en tu cuerpo. Sé meticuloso y prolijo con estos procedimientos, y ahorrarás más de un 15 por ciento de tu tiempo laboral.

* Distingue entre lo urgente y lo importante. Hay muchas cosas que pueden esperar, o ser delegadas a otras personas. Haz tu mayor esfuerzo por no confundir lo urgente, y céntrate en lo importante. Completa las 3 cosas de este rango con prioridad sobre todo lo demás; luego, encara lo que sigue.

* Acciones de menos de un minuto, hazlas en el momento. No te demores en aquellas cosas que requieren 60 segundos en completarlas. Responder un correo con “Gracias”, enviar una mensajería por celular, felicitar por un cumpleaños, derivar una correspondencia, llevan apenas segundos. La sumatoria de estos instantes hace una gran diferencia al final del día: verás que no estarás atrapado por la rutina y las obligaciones, sino que habrás podido completar mayor cantidad de cosas en la misma jornada laboral.
* Crea bloques de tiempo. Como no puedes hacerlo todo a la vez, y no dispondrás de tu espacio a tu gusto si compartes reuniones o proyectos con otras personas, necesitas ser muy organizado marcando en tu agenda diaria, franjas para ponerte al día con los pendientes. Estos bloques serán inamovibles, salvo situaciones extremas. Por ejemplo, recoger a tus hijos de la escuela, ocuparte de coordinar una reunión semanal, son cosas que puedes tener sistematizadas dentro de este sistema.

* Planifica tus descansos. Si estás en momentos con mucho trabajo, necesitas incluir en tu agenda los tiempos de descanso. Serán recreos de hasta media hora, para permitirte airearte, despejarte y luego retomar las áreas. ¿Por qué hay que programarlos? Porque de esta forma evitarás el exceso de estrés, y podrás administrar mejor tus recursos internos.

* Mantén tu enfoque. La capacidad “multitasking” (hacer muchas cosas al mismo tiempo) era muy apreciada en el mundo laboral hasta hace algunos años. Hoy, se privilegia la calidad por sobre la cantidad, sobre todo en organizaciones que piensan en el bienestar de los colaboradores. Si hablas por teléfono mientras respondes un email y a la vez, revisas la correspondencia y tomas un café, hay un alto porcentaje de error en tu procesamiento cerebral, al estar agotando la capacidad mental. Es preferible hacer las cosas por separado, y no agotarte. De lo contrario, es camino seguro al síndrome de Burnout (del quemado).

* Haz reuniones productivas. Necesitas ser muy organizado para coordinar encuentros de trabajo con colegas y colaboradores. Como cada quien tiene su personalidad y estilo, es tu responsabilidad llevar la delantera del temario del día, encontrar la dinámica consensuada y, sobre todo, que se cumplan los objetivos. Esto servirá para evitar correr sobre último minuto, a la vez que permitirá que tengas la evidencia de una mejor organización de tu tiempo.


* Revisa los procesos. Cada tres meses, junto a tu equipo o con quienes cooperas diariamente, deberán tomar un tiempo para conversar y revisar cómo están haciendo las cosas y si están logrando los objetivos. Este paso es fundamental para no dar por sentado que viven apagando incendios o sobrellevando desvíos. Además, así podrán corregir fugas de energía, problemas al haber tomado inconvenientes demasiado tarde, y con la energía por el piso. Re-pactar los acuerdos, dejarlos por escrito, no confiar en la memoria y lograr el compromiso individual para el resultado del equipo, son las otras condiciones indispensables para una efectiva gestión del tiempo.


GIRABSAS.COM, 02 de junio 2017. girabsas.com. girabsas.com [en línea]. [Consulta: 20 junio 2017]. Disponible en: http://www.girabsas.com/nota/2017-6-2-10-4-10--llegas-tarde-a-todas-partes-y-sos-poco-organizado-13-claves-para-organizar-tu-tiempo. 


http://www.girabsas.com/nota/2017-6-2-10-4-10--llegas-tarde-a-todas-partes-y-sos-poco-organizado-13-claves-para-organizar-tu-tiempo

Los futuros próximos de las bibliotecas públicas

Por: Mariano Vespa



Oráculo y depositario del saber y desarrollo humanos, las bibliotecas se encuentran sometidas a una transformación que reconfigura su rol no sólo en relación con los nuevos paradigmas digitales sino en sus visiones y alcances. Un relevamiento del estado de la cuestión con tres de los principales especialistas en el mundo: Hannelore Vogt, Gillian Daly y Alberto Manguel.

En el libro Historia de las bibliotecas (Ediciones Ampersand, 2015), Frédéric Barbier establece un recorrido sobre las evoluciones de las bibliotecas en Occidente. En relación con el presente, un contexto donde convergen nuevos modos de socialización, redes sociales y un mayor individualismo, la función de la biblioteca en tanto institución y representación tiende a desplazarse. Como institución,  “deberá representar el ideal de una sociedad fundada en el derecho natural, la cual plantea el imperativo de la igualdad”. Ese objetivo impulsa un compromiso mayor en la funcionalidad de la biblioteca: ya no sólo se trata de transferencia de contenidos o de preservación y apropiación del patrimonio colectivo, sino que se posiciona como un espacio de interacción.

Razón de ser
Gillian Daly, una de las responsables de la red que asesora y promueve a más de quinientas bibliotecas en Escocia (SLIC), estuvo de visita en Buenos Aires en marzo, invitada por la Fundación Filba y el British Council. En distintas capacitaciones a bibliotecarios y en una conferencia magistral, trasladó la experiencia de gestión en SLIC, sobre todo en relación con la manera de pensar las bibliotecas públicas en un presente proclive a la evanescencia:
—Creo que el propósito fundamental de las bibliotecas no ha cambiado. La gente dice que, debido a que vivimos en una era digital, no necesitamos bibliotecas, tenemos Google para encontrar información, tenemos Wikipedia, que sabe todo, pero en realidad en la era digital se ha vuelto más importante entender en qué información se puede confiar. Creo que hay más demanda de servicios de biblioteca y de ese ambiente, sobre todo para el tipo de apoyo que una biblioteca puede ofrecer: el acceso a información confiable, pero también sobre las habilidades del personal de la biblioteca y las comunidades de apoyo.

En sintonía, Alberto Manguel, director de la Biblioteca Nacional (BN), considera que las bibliotecas superviven, en tanto su función no es monógama.
—Una biblioteca almacena todo tipo de documentos y textos, cualquiera sea su soporte: papel o pantalla, material o virtual. Desde los principios del lenguaje escrito hemos preservado nuestras palabras en soportes tan diversos como la arcilla, el caparazón de la tortuga, el bambú, el papiro, la piedra, los nudos de los quipus, el pergamino y el papel. Y una biblioteca debe preservar todo esto en la medida en que logre conseguirlo. Los textos virtuales son tan sólo una parte de nuestro acervo y la tecnología electrónica no es la última de las tecnologías que inventaremos para comunicarnos. Vendrán otras que no imaginamos ahora y a ésas también la biblioteca les reserva un lugar.

La Biblioteca Pública de Colonia (CPL) es pionera, no sólo por sus tempranas innovaciones en relación con el paradigma digital, sino por apostar al fortalecimiento de participación. No sólo ofrece un vasto catálogo, impreso y en e-book, sino que también proporciona asistencia en materia de educación y recreación a la población vernácula –cerca de un millón de habitantes– y a regiones cercanas, entre las que se incluyen otros países, como Luxemburgo o Bélgica. En 2015 fue galardonada como la mejor biblioteca del año. Hannelore Vogt, directora desde 2008, es una referente ineludible en la materia: ha escrito varios textos que aportan una nueva mirada sobre el alcance de las bibliotecas y es consultora en la materia en distintos puntos del planeta.

—La educación en el siglo XXI incluye la alfabetización digital, ya que el uso de nuevas tecnologías y redes sociales es esencial para la plena participación social. Las bibliotecas no son sólo lugares llenos de libros, sino que son vibrantes espacios de experiencia. No son sólo salas de lectura y lugares de silencio, sino lugares para conocer y aprender. Estimulan la acción y el hacer, pero también permiten que uno se tranquilice y se inspire. Un ejemplo interesante de esto proviene de Dinamarca. Se basa en las “Four rooms of change” [teoría del psicólogo sueco Claes F. Janssen]. Las bibliotecas deben seguir las tendencias tecnológicas y sociales y ajustar sus ofertas en consecuencia. La gente ya no quiere ser mera consumidora. Ellos quieren crear, ser activos y probar cosas nuevas. Quieren compartir sus ideas y conocimientos con otros.

Daly coincide en la importancia de las bibliotecas en la construcción de la ciudadanía, sobre todo en relación con las coyunturas político-mediáticas:
—Creo que son importantes para la democracia y creo que muchas de las cuestiones que estamos viendo a nivel mundial, en este momento, apuntan a que las personas están mal informadas sobre las decisiones políticas que están tomando. No sé si sucede lo mismo en Argentina, pero los medios están influyendo negativamente. El presidente Trump sigue tuiteando noticias falsas. Cualquiera puede publicar en un blog, sin antecedentes ni investigación, y puede ser considerado un hecho. Todas las librerías de la red son diferentes, pero estamos tratando de estandarizar los procesos, queremos que sea una experiencia mucho más igualitaria para que todos nuestros ciudadanos tengan acceso a los mismos apoyos para la educación, para el aprendizaje y para todas las otras necesidades a través de la vida.

Uno de los proyectos que desarrolla SLIC es “Every child a member”,  que fomenta la membresía desde niño, ya sea desde el nacimiento mismo o en la escuela. También sucede lo mismo en Colonia, a través del programa Bookbabys:
VOGT: Es importante comenzar con los niños tan pronto como sea posible. Por un lado para inspirarlos a leer, por otro lado las sinapsis para el lenguaje en nuestro cerebro se están desarrollando mejor en los primeros seis años de nuestra vida. Bookbabys es un programa especial para niños pequeños que es perfecto para comenzar el aprendizaje permanente y crea una relación especial con las bibliotecas desde muy temprana edad. Este es un tipo de terapia de biblioteca donde madres con niños de 0-2 años visitan la biblioteca una vez por semana para cantar canciones, decir rimas, bailar y divertirse mucho.

Manguel considera que se trata de una experiencia potencial para llevarse a cabo en la BN:
—Es una divisa excelente que a cada niño, junto al certificado de nacimiento, se le dé una tarjeta de lector para que la noción de identidad no sea sólo la de pertenecer a una determinada nación sino a la comunidad universal de lectores.

De la transacción a la interacción
Capacitaciones para el desarrollo de habilidades, asesoramiento en la confección de currículos, clases de comunicación, sesiones de información sobre salud, inclusiones a personas desprotegidas [ver recuadro], eventos culturales. El listado de las iniciativas que apuntan a la igualdad de oportunidades puede ser exhaustivo.

Según el sitio web de Mep Library, que reúne a miembros parlamentarios de la Unión Europea, en Europa más de cuatro millones y medio de personas acceden por primera vez a internet en una biblioteca pública y cerca de dos millones de usuarios lo hacen usualmente porque es el único espacio que tiene acceso gratuito. En un contexto donde la cifra de analfabetismo en la UE es del 20%, alrededor de un millón y medio de personas se acercan a las bibliotecas para capacitarse y luego aplicar a determinados trabajos. Aunque quizá no tenga el mismo grado de privaciones que otros países, en Escocia un 20% de la población no tiene acceso, fundamentalmente en las comunidades alejadas.
DALLY: queremos asegurarnos de que todo el mundo, sin importar de dónde procedan, tengan la oportunidad, y eso es muy difícil porque los dispositivos digitales suelen ser caros y todo se mueve tan rápidamente. Eso significa que es muy difícil para las personas mantenerse al día, lo mismo para las bibliotecas. Así que estamos muy enfocados en la capacitación de nuestro personal para que podamos estar al día con todas estas nuevas tecnologías.

En Argentina, gran parte de las bibliotecas populares nucleadas en Conabip permite el uso de computadoras en red y tiene clases de apoyo escolar o encuentros con artistas. Para SLIC, uno de los grandes desafíos para llevar adelante una biblioteca es concientizar a aquellos que por pudor –que no sepan leer o necesiten algún tipo de apoyo– no se acercan a la biblioteca.

V: En una era de comunicación digital y redes, se necesitan espacios para que las personas se reúnan y se comuniquen en persona. Junto a la casa y el trabajo, las bibliotecas se están convirtiendo cada vez más en un “tercer lugar” donde esto es posible. La importancia de las bibliotecas como lugares de encuentro es cada vez mayor. Otra distinción es que las bibliotecas, además de ser extremadamente democráticas, son una de las pocas plazas libres del comercio.

La concepción  de Vogt puede tomarse como un reverso o reescritura de  la frase de Nietzsche; en este caso,  donde termina la biblioteca, empieza el mercado. Desde 2013, CPL fomenta la participación interactiva del público mediante el Makerspace, laboratorios de creación y espacios de intercambio donde, por ejemplo, se digitalizan discos o se desarrollan podcasts. La biblioteca se convierte en catalizadora de experiencias creativas. En sintonía, SLIC ha realizado, en los últimos años, el hackatón Future Libraries, en el que distintos equipos de estudiantes, graduados o entrepeneurs, desarrollan innovaciones de productos o servicios para las bibliotecas. Tanto CPL como SLIC ofrecen, como un modo de vincular la participación y el ecosistema digital, infraestructura que va desde iPads, impresoras 3D, anteojos de realidad virtual o cúteres láser.

Las bibliotecas se pliegan a los entornos digitales con una activa participación en las redes sociales. En Escocia, gran parte de las bibliotecas se comunica con sus usuarios a través de Facebook. Daly cuenta que la biblioteca de Orkney, una de las islas del norte, ha recibido varios premios en todo el Reino Unido por la forma en que utilizan Twitter. El perfil @OrkneyLibrary tiene más seguidores que habitantes de la isla. Hace un año, cuando postearon sobre una actividad de su club de lectura, invitaron a J.K. Rowling a que participase del evento. La creadora de Harry Potter dudó, entonces la biblioteca le ofreció que si ella efectivamente los visitaba, llevarían lemon pie. Rowling no suele participar en eventos públicos, pero una ingeniosa conversación en Twitter posibilitó su visita. La BN también tiene una activa participación en @BNMMArgentina, no sólo en relación con la promoción de sus actividades y sus fondos, sino que también visibiliza archivos de otras bibliotecas y los cronogramas de distintas instituciones culturales argentinas. Manguel considera que cada nueva tecnología tiene influencia sobre la literatura:
—Toda tecnología, todo medio que usa las palabras –escritas, orales, iconográficas–, y por lo tanto todos los medios electrónicos, tienen su lugar en la biblioteca. Por ejemplo, a partir de Twitter, no sólo nacen las “verdades alternativas” de Trump sino también la forma poética similar al haiku japonés, determinada por la extensión de un tuit (140 caracteres) que usan varios escritores hoy, por ejemplo Margaret Atwood.

La nube de Babel
Uno de los tópicos relevantes a la hora de pensar las bibliotecas del futuro es cómo llevan a cabo sus políticas de digitalización. Los tres entrevistados coinciden en que desarrollar un plan masivo requiere una cantidad de recursos impensada, incluso podría demorar una centuria

V: Para una biblioteca pública, es importante ofrecer acceso móvil a los datos del catálogo, también a través del teléfono móvil, pero no tanto para ofrecer todo el contenido en línea. En Alemania tenemos un proveedor de servicios donde las bibliotecas pueden adquirir libros electrónicos y ofrecerlos a sus clientes. En Colonia, los usuarios de la biblioteca tienen acceso a 40 mil libros electrónicos. El proveedor de servicios está tratando con las editoriales sobre cuestiones de derechos de copia, por lo que no todas las bibliotecas tienen que hacerlo.

No bien asumió, Manguel declaró en algunas entrevistas la necesidad de actualizar el catálogo y llevar adelante un plan de digitalización del acervo. La BN tiene prevista una campaña para pedir donaciones con el fin de adquirir maquinaria para aumentar el ritmo de digitalización.

—Por el momento, estamos digitalizando obras de dominio público, sobre todo los documentos más frágiles, para permitir su consulta. Y el plan incluye, por supuesto, el acceso público. También estamos colaborando con otras bibliotecas nacionales para negociar cuestiones de derechos de autor, para poder proponer a los usuarios un acceso limitado a obras aún en derechos, lo que en casi todo el mundo se llama “fair use” (“uso legítimo o razonable”) de un texto para consulta, investigación, cita, etc.

La figura del uso legítimo no está tipificada en la ley de propiedad intelectual argentina, algo que en otros países está reconocido. Eso habla de la obsolescencia de la legislación local, pero también suscita discusiones a nivel internacional. El programa holandés de desarrollo Public Libraries 2020 ha impulsado una reforma de la ley de copyright, con la necesidad de ciertas excepciones para las bibliotecas que permitan mayor accesibilidad y una circulación transfronteriza de contenidos.

En varias de sus conferencias y apariciones públicas, Robert Darton –historiador del libro y la lectura– se preocupa porque Google lleva digitalizados alrededor de 30 millones de libros, un acervo de treinta bibliotecas, sobre todo porque detrás de eso hay una lógica comercial. Daly cree que Google es un asistente que aún no conocemos, imprevisibile e inmanejable como sus algoritmos.

—La gente necesita ser consciente de que, si bien el servicio es gratuito, su organización es comercial. De todas formas, creo que hay un montón de ejemplos de Google y otras organizaciones que trabajan bien con las bibliotecas, que tratan de apoyar nuestro trabajo y pueden tener un impacto positivo. En las bibliotecas de Glasgow, tenemos una iniciativa llamada Garaje Google. Google estableció un espacio masivo en la biblioteca y ofrece capacitación en habilidades digitales a los usuarios de la biblioteca.

Construir un horizonte colaborativo, accesible e inclusivo es una de las piedras filosofales de las bibliotecas públicas, que piensan a largo plazo, sin perder de vista las activaciones y alcances del presente. Acaso una de las mayores dificultades que atraviesan es la demanda de recursos técnicos y económicos pero, como señala Vogt, a veces puede suplirse con una estrategia creativa que genere pequeños logros.

Dos ejemplos de inclusión
Una de las apuestas que lleva adelante SLIC es el apoyo a las personas que viven con demencia. Por ejemplo, usan distintas colecciones de fotografías antiguas del vecindario para activar distintos recuerdos y que los usuarios gocen de cierto bienestar, dentro de sus posibilidades. También cuentan con accesibilidad para personas ciegas y disminuidas, a través de una cantidad superlativa de audiobooks. En Escocia –según cuenta Daly–, las bibliotecas fueron fundadas bajo el principio de igualdad y oportunidades para todos, entonces su propósito está en la adaptación de la infraestructura a las distintas necesidades. CPL, en cooperación con grupos de voluntarios, ha participado en actividades que integran a los refugiados que tienen el derecho a residencia, desde ofrecerles el lugar para aprender alemán u otros conocimientos hasta generar visitas guiadas a la biblioteca o apoyar proyectos de voluntarios locales. También incluye la posibilidad de apoyo escolar o lecturas multilingües de cuentos para los niños. Fue tal la demanda, que en 2015 inauguraron The Sprachraum, un piso cercano a la biblioteca, con más de cincuenta voluntarios, algunos de ellos también refugiados.

Digitalizar a largo plazo
“Será que el instituto tiene una fuerte influencia prusiana, porque pensamos de acá a cien años”, dice Peter Altekrüger, director de la biblioteca y subdirector del Instituto Ibero-Americano de Berlín. Una vez por año, Altekrüger visita Argentina para comprar distintos materiales e investigar en distintos stands de las provincias en la Feria del Libro: tiene que ver con las extensas colecciones que posee el instituto, que incluyen el archivo del antropólogo Robert Lehmann-Nitsche. Gran conocedor de las librerías porteñas, desde las más conocidas hasta las de los parques, Altekrüger ha puesto el énfasis en la digitalización de la colección completa de la mítica revista Radiolandia y de Tía Vicenta. La motivación es encontrar material relacionado con la cultura popular que no esté disponible online, y que implique una recuperación. Como sucede en muchas instituciones, las ansias por digitalizar se topan con un límite monetario finito. Por lo pronto, la biblioteca del instituto está por inaugurar una nueva locación, especialmente diseñada para la preservación de documentos originales, con las temperaturas y niveles de humedad adecuados para su preservación. El catálogo puede consultarse en www.iaidigital.de.


Fuente bibliográfica
VESPA, MARIANO, [sin fecha]. Los futuros próximos de las bibliotecas públicas | perfil. [en línea]. [Consulta: 20 junio 2017]. Disponible en: http://www.perfil.com/cultura/los-futuros-proximos-de-las-bibliotecas-publicas.phtml. 

11 jun. 2017

¿Leer en la escuela? ¿Para qué?

Por: Fernando Avendaño



La lectura, una actividad importante en la vida de las personas, pero también fuente de experiencias.



Relata Daniel Pennac en su libro "Como una novela": "Aquel profesor no inculcaba un saber, ofrecía lo que sabía... Hacía abrir los ojos... Animaba a seguir la ruta de los libros, peregrinaje sin fin ni certeza, marcha del hombre hacia el hombre" .

¿Cómo marchamos del hombre hacia el hombre? ¿Cómo procuramos ese itinerario en la escuela? ¿Cómo construimos lectores auténticos? La idea de partida es bastante simple: las prácticas y usos escolares de lo escrito no tienen que diferir sustancialmente de las prácticas y usos sociales no escolares, ya sea que pertenezcan al ámbito familiar o a otros contextos.

Un lector auténtico es alguien que lee por voluntad propia, porque sabe que leyendo puede encontrar respuestas a sus necesidades de informarse, de aumentar sus conocimientos, de hacer cosas, de resolver problemas, de formarse juicios en torno de la conducta propia y de la ajena, pero también lo hace por gusto, por el puro placer de leer. En otros términos, significa que ha descubierto que la lectura es una actividad importante de su vida, que es una fuente de experiencias y emociones.

No leemos de la misma manera cuando queremos saber el significado de una palabra que cuando queremos informarnos del contenido de una noticia, tampoco cuando queremos realizar o confeccionar algo que cuando buscamos responder interrogantes o inquietudes. No leemos de comienzo a fin la guía telefónica, el diccionario o una agenda, pero sí un texto de estudio. No nos disponemos a leer del mismo modo un texto polémico que coincide con nuestras creencias que otro que las interpela. No a todos nos resultan más difíciles de entender o más significativas las mismas partes de los textos porque no todos compartimos los mismos puntos de vista y las mismas experiencias. No todos realizamos las mismas inferencias cuando leemos.

Además, en la actualidad, nos encontramos ante un proceso de recomposición cultural a nivel global en el que ya no es posible concebir la palabra y la imagen, lo impreso y lo digital, como ámbitos separados. La lectura ha dejado de ser un proceso lineal y completo para convertirse en otro breve, fragmentado e inconcluso. Los lectores actuales realizan múltiples tareas a la vez: chatean, escuchan música en Youtube y tienen abiertas varias ventanas y libros, todo vía Internet, lo que implica necesariamente la adquisición de nuevas competencias lectoras para seleccionar e interpretar la información haciendo uso de íconos, barras de menús y búsquedas por navegadores.

Sin embargo, no siempre las escuelas proveen a los alumnos las herramientas necesarias para que se conviertan en lectores genuinos. Por el contrario, egresan como "huérfanos de la lectura". A marcha forzada tendrán que incorporar las prácticas lectoras que no heredaron, si son conscientes de sus limitaciones, para insertarse en el mundo académico, laboral o para experimentar el placer de incursionar en otros mundos posibles.

Estos huérfanos de la lectura han tenido a su alcance sólo fotocopias de portadores de textos auténticos, han debido leer ciertos textos con el fin de responder preguntas formuladas por el docente o por el propio texto para evaluar si han comprendido, han estado obligados a resolver ejercicios de gramática en fragmentos del texto con posterioridad a la lectura... todavía en algunas escuelas se producen estas situaciones de lectura "ficticias" o artificiales, que atienden más a exigencias curriculares que a necesidades que los alumnos tienen fuera de ella. Para que estos "quehaceres del lector" sucedan, para que los alumnos no egresen aborreciendo la lectura después de verse obligados durante años a medir la adecuación de su comprensión del texto en cuestionarios y resúmenes hay que pensar en cambiar las condiciones didácticas con el propósito de acercar la práctica escolar a la práctica social: leer con distintos y genuinos propósitos, leer con distintas modalidades, leer distintas clases de textos, leer en distintos soportes, respetando la complejidad de la lectura como práctica social.

La "ruta de los libros" exige lectores activos que procesen en varios sentidos la información presente en el texto, aportándole sus conocimientos y experiencias previos, sus hipótesis y su capacidad de inferencia, lectores alertas, enfrentándose a obstáculos y superándolos de diversas formas, construyendo una interpretación para lo que leen y que, si se lo proponen, son capaces de recapitular, resumir y ampliar la información obtenida.

No muy distintos son los resultados cuando para leer literatura imponemos una lectura monológica, un determinado modo de acceder al texto mediante fórmulas y ejercicios estereotipados. ¿Por qué no abrir espacios de democratización lectora, en el sentido de rescatar aquellas apreciaciones generalmente descalificadas en el ámbito escolar porque son personales, intuitivas o no canónicas de los niños y jóvenes? ¿Por qué levantar muros a la lectura literaria silenciando las lecturas invisibles, inaudibles, que son las que construyen los lectores en su experiencia subjetiva con los textos, no consideradas legítimas?. Son esas lecturas rebeldes, heterodoxas e insólitas, las de quienes leen "a contrapelo" de las interpretaciones oficiales, las que necesitan ser socializadas para que los alumnos se reconozcan a sí mismos como lectores y a los otros lectores como sus semejantes.

Nos advierte Vargas Llosa"La literatura...,  a diferencia de la ciencia y la técnica, es, ha sido y seguirá siendo, mientras exista, uno de esos denominadores comunes de la experiencia humana, gracias al cual los seres vivientes se reconocen y dialogan, no importa cuán distintas sean sus ocupaciones y designios vitales, las geografías y las circunstancias en que se hallen, e, incluso, los tiempos históricos que determinan su horizonte. Leer buena literatura es divertirse, sí; pero también aprender, de esa manera directa e intensa que es la de la experiencia vivida a través de las ficciones, qué y cómo somos, en nuestra integridad humana, con nuestros actos y sueños y fantasmas, a solas y en el entramado de relaciones que nos vinculan a los otros, en nuestra presencia pública y en el secreto de nuestra conciencia".

Como afirma Italo Calvino, abramos "... espacios de interrogación y de meditación y de examen crítico, en suma, de libertad; la lectura es una relación con nosotros mismos y no únicamente con el libro, con nuestro mundo interior a través del mundo que el libro nos abre".

Fuente bibliográfica
 AVENDAÑO,FERNANDO, 11 de junio de 2017. ¿Leer en la escuela? ¿Para qué? La Capital [en línea]. [Consulta: 11 junio 2017]. Disponible en: http://www.lacapital.com.ar/educacion/leer-la-escuela-para-que-n1413363.html. 

7 jun. 2017

Los lomos de los libros, campo de batalla y obra de arte.

Por: Cristian Vázquez


Los editores se dividen en dos bandos irreconciliables: los que creen que el rótulo en los lomos de los libros deben poder leerse de abajo hacia arriba y los que opinan lo contrario. Pero además hay quienes convierten ese espacio en obras de arte y hasta quienes los transforman en poesía.

1
Alguien se para ante un estante con libros y, para poder leer con claridad el nombre del autor y el título en el lomo del primer volumen, inclina un poco la cabeza hacia un lado. Luego la vista pasa al siguiente libro, y luego al siguiente y al siguiente. En algún momento, en el segundo libro, o en el quinto o en el décimo, inevitablemente, tendrá que mover la cabeza, inclinarla en el ángulo contrario. Y después volver a la inclinación primera. Y, más tarde, volver a cambiar. Así, la persona que quiere conocer el contenido de una biblioteca se descubre a sí misma moviendo la cabeza como los perros cuando quieren escuchar mejor.

Entonces uno se pregunta: ¿cómo es posible que los editores no hayan acordado hasta ahora un sentido en el cual escribir los lomos de todos los libros? La respuesta la da Mario Muchnik, mítico editor argentino radicado desde hace décadas en Madrid, en su libro Oficio editor, de 2011:

“Dos escuelas rivalizan en cuanto a este elemento esencial del libro [el lomo]. Por un lado están quienes sostienen a muerte la idea de que el rótulo del lomo de los libros ha de ser puesto de manera que se lea de abajo hacia arriba. Por el otro, quienes sostienen a muerte lo contrario: de arriba hacia abajo. Conozco amistades que se han roto a causa de este diferendo insubsanable”.

2
La tradición de escribir en los lomos de manera tal que se lean de abajo hacia arriba corresponde a lo que se llama la escuela francesa o latina. El fundamento es el siguiente: los distintos tomos de una obra o colección deben colocarse en el estante de forma correlativa y de izquierda a derecha, que es el modo en que leemos. Solo con lomos que se leen de abajo arriba sus textos quedarán en orden uno debajo del otro, como si fueran los renglones de una página.

La corriente opuesta es la anglosajona. Señala que si los libros se apoyan en cualquier superficie con la portada hacia arriba, los lomos a la francesa quedan al revés. Para que eso no suceda, deben poder leerse de abajo hacia arriba —aducen estos editores—, para que se lean bien cuando más cerca de los lectores se encuentran: apoyados sobre una mesa a la espera de que se retome la lectura, expuestos en los escaparates de las librerías, cuando se trabaja con ellos durante semanas…

“Que cada editor haga como quiera —pide Muchnik—, pero que sea coherente y no vaya cambiando de un libro a otro”.

3
El diseñador inglés Joseba Attard, que lleva varios años trabajando en España, ratifica que los editores de la mayoría de los países europeos adscriben a “la escuela francesa”, mientras que los de Gran Bretaña y Estados Unidos toman partido por la contraria.  Dice haber hecho un pequeño experimento: analizar su postura al tener que inclinarse para leer lomos de ambos tipos. Concluyó que tuvo que inclinarse menos para leer los lomos anglosajones, por lo cual siente que esta es la posición “más natural”.
Sin embargo, a otros blogueros les parece “más natural” inclinar la cabeza hacia la izquierda, que es lo que hay que hacer para leer los lomos latinos. Yo comparto esta misma sensación. Y seguramente no hay nada de “natural” en ello, sino puros usos y costumbres.
Por curiosidad, decidí echar un vistazo para ver qué opción predomina en mi biblioteca. Tomé como muestra uno de los cuatro muebles que la componen. Tras excluir la minoría de volúmenes gordos en los que el título y el nombre del autor aparecen en posición horizontal, el resultado es muy parejo: los de lomo latino constituyen el 53% del total y los anglosajones el 47% restante. Eso sí: tengo unos veinte libros en inglés y todos respetan esta última tradición, la que obliga a inclinar la cabeza hacia la derecha para leer sus lomos de arriba abajo.

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Además de ser un campo de batalla para los editores, los lomos de los libros, con un poco de creatividad, se pueden convertir en auténticas obras de arte. De eso se encarga, por ejemplo, la empresa Juniper Books, que diseña sobrecubiertas de manera tal que el lomo de cada volumen es pieza de un rompecabezas que adorna toda la biblioteca. Así, la colección de los libros de Jack Londonconforma con sus lomos un cuadro con el rostro de Jack London acompañado de muchos de sus personajes.


librosjacklondon


Y también se puede jugar con los lomos de los libros como lo viene haciendo Nina Katchadourian desde 1993, con su proyecto Sorted Books: construye poemas con los títulos en los lomos de los libros, algo así como una vuelta de tuerca a la clásica consigna del cadáver exquisito. “Lomopoesía” lo llamó en su blog la española Elena Rius. Hice un intento con libros de mi biblioteca y me salió esto:



lomopoesia

A ver quién se anima a construir también su propio lomopoema. Por supuesto, les pasará como a mí, que tuve que colocar algunos libros boca arriba, pues seguían la tradición anglosajona, y otros boca abajo, dado que respetaban la costumbre latina. En este caso, fueron mayoría los primeros: siete de los diez que usé —editados por Seix Barral, Debolsillo, Alpha Decay, Muerde Muertos, Sudamericana, Alfaguara y Emecé— formaron parte de ese grupo. Solo tres —Plaza & Janés, Almagesto y otra vez Alfaguara (“que sea coherente y no vaya cambiando de un libro a otro”)— lo hicieron a la francesa.

Hay una posibilidad más: hacer como Alberto Laiseca y forrar todos los libros con papel blanco. Además de dificultar los robos, como quería el autor de Beber en rojo, la técnica quizás evite dolores de cuello.

Enviado por:  Isabel Garin

Fuente bibliográfia
VÁZQUEZ, CRISTIAN, [sin fecha]. Los lomos de los libros, campo de batalla y obra de arte. Letras Libres [en línea]. [Consulta: 8 junio 2017]. Disponible en: http://www.letraslibres.com/mexico/literatura/los-lomos-los-libros-campo-batalla-y-obra-arte. 

5 jun. 2017

Lo dice la ciencia: revisar todo el tiempo el celular afecta tu cerebro




Investigadores estadounidenses determinaron que las personas que revisan constantemente su smartphone presentan un mayor nivel de estrés; ¿cómo afecta esta compulsión al cerebro y cómo resolverlo?

¿Revisás tu celular constantemente para ver si hay nuevos mensajes o información? ¿Te sentís nervioso y angustiado si tus familiares o amigos no se comunican de inmediato? ¿Te preocupás cuando el smartphone se está quedando sin batería? ¿Te sentís mal o ansioso si no lo tenés cerca?

A mucha gente le sucede todo esto. De hecho, la mayoría de las personas no concebirían su vida sin este artilugio.

Sin embargo, el celular no solo cambió nuestra forma de comunicarnos sino que también ejerce una profunda influencia en como procesamos la información proveniente del medio e incluso puede afectar el funcionamiento de nuestro cerebro.

Un estudio realizado por la Asociación Estadounidense de Psicología determinó que el 45 por ciento de los trabajadores revisa como parte cotidiana de sus labores las redes sociales, el correo electrónico así como las aplicaciones de mensajería instantánea, lo que provoca que estas personas presenten un nivel mayor de estrés.

Además, el 34 por ciento de ellos admitió que los fines de semana continuaban constantemente interactuando con sus dispositivos móviles.

La investigación indicó que las personas nacidas entre 1981 y 1995, que actualmente trabajan, son las que viven más estresadas y preocupadas por los efectos de las redes sociales sobre su propia salud mental y física. Cuando se les preguntaba a los encuestados qué acciones se podrían tomar para bajar el estrés, el 65? por ciento es partidario de desintoxicarse y pasar un tiempo alejado del móvil. Sin embargo, solo el 28?por ciento lo ha intentado alguna vez.

 

Según Larry Rosen, quien ha estudiado el tema durante tres décadas, casi todas las personas sufren hoy un poco de desorden obsesivo compulsivo gracias a estos aparatos. Cada vez más personas “tienen el hábito de chequearlo con mucha frecuencia, y luego de hacerlo la ansiedad aumenta y la única manera de bajarla es volver a revisar el aparato”, dijo el experto.

La influencia de los celulares en la vida cotidiana ha crecido de una manera impactante, al punto de generar una dependencia que hace algunos años era inimaginable. Un estudio de Motorolareveló que los argentinos miran su celular 8 veces por hora: una vez cada 7,5 minutos.


¿Cómo afecta estar todo el tiempo pendientes del celular?

1. Nuestro cerebro se vuelve adicto a la estimulación continua
El flujo constante de información que nos llega a través del móvil hace que nuestro cerebro se acostumbre a una estimulación continua. Por ende, cuando estamos rodeados de paz y tranquilidad, sin el celulae al lado, comenzamos a experimentar una sensación parecida al síndrome de abstinencia: el cerebro "extraña" esos estímulos. 



2. Nos volvemos intolerantes a la soledad
El celular nos permite estar conectados en cualquier momento y en cualquier lugar, por lo que al final la soledad se convierte en una rara compañera que deseamos evitar a toda costa. Estamos tan pendientes de las redes sociales, los mensajes y el mail que prácticamente no pasamos tiempo con nosotros mismos. Como resultado, nos volvemos intolerantes a la soledad. 

Esto genera además una falta de reflexión y de introspección. Si no nos quedamos a solas con nuestros pensamientos, no tenemos la oportunidad de reflexionar y valorar los pros y los contras de las decisiones. Como resultado, terminaremos actuando de manera irreflexiva y tomando decisiones de las cuales podríamos arrepentirnos. 



3. Nos convertimos en personas híper reactivas
Estar continuamente pendientes del móvil genera un estado permanente de alerta que termina causando irritabilidad. Si el cerebro se ve obligado a mantenerse siempre vigilante, redistribuirá sus recursos y comenzará a evaluar las situaciones a las que nos exponemos en términos simplistas, calificándolas simplemente como “peligrosas” o “seguras”. Como resultado, es normal que reaccionemos de manera exagerada ante ciertos estímulos, lo cual terminará provocando dificultades en nuestras relaciones interpersonales. De hecho, un estudio realizado en la Kent State University desveló que el uso frecuente del móvil está relacionado directamente con un aumento de la ansiedad y una menor satisfacción con la vida



4. Nos roba la energía que el cerebro necesita para recuperarse
Un estudio realizado en la Universidad Estatal de Michigan analizó cómo las personas usan sus celulares después de la jornada laboral y encontró que la mayoría se mantenían atadas a este prácticamente hasta el momento de irse a la cama. Estos investigadores notaron que usar el móvil cuatro horas antes de dormir afecta considerablemente la calidad del sueño, dejándonos sin energía para el día siguiente. Esto se debe a que la luz azul que emiten estos dispositivos afecta nuestro ritmo circadiano, lo cual es especialmente peligroso si tenemos en cuenta que la falta de sueño afecta nuestro cerebro ya que durante ese momento se encarga de de eliminar las sustancias de desecho de su metabolismo.




¿Existe una solución?
Lo más aconsejable es limitar el tiempo que pasamos delante de la pantalla del celular. Más allá de esas limitadas pulgadas hay una vida intensa e interesante esperándonos, no tiene sentido reducir nuestro mundo a ese universo virtual. Poner horarios o limitarse de revisarlo es una buena manera de comenzar.



Fuente bibliográfica
GIRABSAS.COM, 31 de Mayo de 2017. Lo dice la ciencia: revisar todo el tiempo el celular afecta tu cerebro. girabsas.com [en línea]. [Consulta: 6 junio 2017]. Disponible en: http://www.girabsas.com/nota/2017-5-31-12-6-0-lo-dice-la-ciencia-revisar-todo-el-tiempo-el-celular-afecta-tu-cerebro. 
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